sábado, 29 de septiembre de 2018

Imaginación





Lento, deslizándose como haces de luz en horizontes ajenos, con palabras de complicidad cayendo en mi persona, con mil historias contadas, el tiempo va lento. Completamente lento. Aquellos segundos eternos, aquella brisa que arde en mi cuerpo, lento y muy lento, se desliza por las paredes, las palabras se agalopan, me cuesta seguirlo, me cuesta concentrarme. Desconcertante...





Aquellas frases quieren significar mi perdición,  intentas decirlo claro, mis sentidos alertan en vano, me siento confusa y perdida, me pierdes y me envuelves, como las luces de neón en mi cara, en aquella discoteca mala. Las copas de más, el mareo constante, tú lo intentas, más yo no puedo seguir tu ritmo, ¿qué? ¿Te crees que estoy en este pub porqué te entiendo?






¿Volver a lo de antes? Miedo embargado de mil hombres para hacerlo mío, me completa ahora el ser. Creciente como la luna, me pierdo entre la gente que bailaba al son de aquella canción, mucha gente que lo ignora, como tú, pero sin embargo no es igual que yo, incapaz de hacerlo, no pienso ignorarlo  y quedarme con tus condiciones, incapaz de entenderlo, bailo sin complicaciones. Y solo bailo y bailo, mientras mi mente divaga imaginaciones.






Aquí, la gente sigue a su bola, el olor es deplorable, bailando con mi nariz, contoneo las caderas y me dejo llevar, en este baile sucio y sensual que me haga sentir una más de este local. Donde tus palabras son substituidas por la música, donde cuando salgo del lugar cesen en pitidos devastadores, mi realidad distorsionada, donde nunca, nunca, me alcanzarán tus palabras. Donde nunca, nunca, nunca, podrías llegar a herirme.




Se aleja como la hora de volver al anochecer, pronto despertará el sol de sus vueltas y vueltas nocturnas, ahora, que la luna no nos mira, me dejo socializar, sus labios saben bien, pero no son los que yo quería catar en esta noche devastada, en aquel lugar, al menos a mí, no me importaba, pero ojalá a ti, si te importará. La hora se acerca, mis manos le envuelven, sus ojos negros me observan. Pero... ¿dónde se supone que se encuentran esos ojos que me gritan...?





Palabras olvidadas, abandono.
Cualquier intento es vano, no puedo, alejarme de lo que somos y tenemos, me destrozaría el mundo, la puesta de sol se vería menos bella, ahora que sé que no estoy preparada para un adiós, solo espero que mis pesadillas no sean reales. ¡Más reales no podrían ser!




Desearía que tú nunca las dijeses, mi imaginación baila, baila tanto como yo en aquel bar, como los besos que me dí sin más, baila mucho, rápido y mal, solo sigo deseando que no tenga que salir de ti, una vez más. Que fue mi imaginación, por favor, deja de jugar, una vez más, no quiero volver a dejarlos llevar.

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