sábado, 29 de septiembre de 2018

El mundo no se ha parado









El mundo nunca ha parado, pero es como si con cada paso fuese todo a detenerse en cualquier momento, y mis pasos parecen mucho más pesados.

El viento sopla suave, casi no toca mis articulaciones, casi sobra mi chaqueta, retirada de mis hombros, empapada de melifluas caricias de segundos que se pierden para siempre, avanzo lento.

Ojos que permanecen abiertos, se cierran en un indeleble pestañeo, la gente apenas se mueve, me cuesta mirar todo, la verdad, casi siento que me duele verlo.

Mis dedos sujetan el detonante, es como si quemase entre ellos, es como si estuviese volviéndome endeble con cada minuto que transcurre.

La vía está poblada, cualquiera respiraría vida, pero aunque no lo creas, el mundo no ha parado y ahora mismo es como si lo hubiese hecho.

Yo, estoy, viva. Cualquiera lo diría. Ya he caído de lo alto, ya he caído y estoy en lo más bajo y se siente como si todo hubiese parado.

Como las vueltas de las tazas locas al terminar, como si las luces de la discoteca se volviesen motas de polvo que lo nublan todo, como si paras un vídeo en la mitad...

Es como si todo hubiese estado quieto, como si yo no estuviese ahí.
Es como si, el mundo, se hubiese parado conmigo.

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