sábado, 29 de septiembre de 2018

Extasiada









Estoy axfisiada.

Extasiada por tu perfume y en extrañarte pronto, que cuando los segundos me alcanzan y me empapas, del amor que nunca sentiras, me movería al temor de mis remordimientos por una vez más.


Que me asusta y me apremia, que me baja y me envenena, que me haces sentirme débil a la intemperie, con las turbias y melindrosas voces que gritan que te quiero, me invade el sueño. Me desespera.


Lo estoy pasando mal.
Me asusta lo mucho que me puedes llegar a gustar. Me hace temblar la forma en la que quiero que desees tocarme, besarme y hacerme sentir mejor conmigo misma, las ganas que tengo de sentarme contigo y charlar lo incharlable, quiero que me hagas sentirme real, mucho más real y vívida. Más y más viva, con miedo o sin miedo, yo lo compraría.


Me parece que arde, en mi piel el rastro de tus huellas, sintiendo que algo me hace sentirme realmente ardiente y con el filo de nuestros sentimientos, me pones cálida de alegría, como si fuera a estallarme el corazón, los latidos y mis incontrolables llantos de pasión. Azotando mi cara, los suspiros de mis dudas, me duele, me duele sentirte de esa forma y que te tengas que marchar. 



Y te vas.
No sientes, no pareces, pero me afecta igual, me hace retemblar, me hace sentirme sola, sola y tan sola que pienso que no puedo más. Realmente me siento sola. Gritaré, como nunca antes he gritado, a ver si me escuchas y vuelves. Pues entre tus brazos creo que puedo sentirme libre, en un lugar donde nunca se juzgará mi maldición de vida.



Tú, quien alteras mi realidad, me das una seguridad, me das el miedo y me das la realidad, no notando mis latidos. Me acelero cuando te tengo, no puedo evitarlo, lo tengo, te quiero, extasiada estoy, hasta el final de mis días, por tu fragancia que ahora me nubla, por tu fragancia que ahora me empapa, me encantas, extasiada.

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