jueves, 24 de diciembre de 2015

Entre tus brazos

>>                Cautivada y apresada entre sus brazos, ojalá pudiese quedarme así para siempre.

               -¿Se puede saber que estás haciendo?-

Alzo mi vista y sonrió dulcemente, ignorando el tono tan despectivo que estaba usando, sintiendo claramente su molestia en sus palabras. Mi sonrisa suaviza mi expresión y simplemente exhala un suspiro lleno de frustración, para agacharse a mi lado y acariciar mi cabeza con movimientos suaves.

               -Eres una idiota.

Agacho la mirada.

Eso ya lo sabía, lo supe desde el primer momento que cruce mis ojos con los tuyos, supe que iba a fastidiarla, que no sería buena para ti, que no me convenía lanzarme a ti como una ilusa desesperada que buscaba simplemente tu amor, tu cariño y tu comprensión.

               -Esas chicas no me gustan.

No me lo aclares ahora con tanta suavidad, con tu tranquilidad innata y esos grises ojos perforando mi corazón, no me aclares algo con ese cariño que desprendes, no me acaricies el pelo, porque si lo haces… si me demuestras amor, creo que no voy a ser capaz de dejarte ir.

               -Eres la única para mí, ¿bien?

Alzo mi mirada, enfocándome claramente en sus orbes que me miraban fijamente. Quiero quedarme así para siempre, con su tenue mano acariciándome con dulzura, quiero que me mire solo a mí, que no se aleje más.

               -No te he oído-

Pido que me lo repita, quiero oírlo cincuenta mil veces más, hasta el final de mis tiempos, quiero que me repita lo que ansió desde el primer momento que nos cruzamos. Lo quiero tanto.

              -No pienso volver a repetírtelo- ruborizado hasta las orejas. –Idiota, ¡vamos a casa y deja de poner esa cara delante de toda esta gente!

Sonrió suavemente.


                           Desde el primer momento que lo vi, aun sin que me tocase, supe que quería permanecer aquí, donde está él<<

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Ignorancia

Planee un montón de cosas diferentes, cosas sobre nosotros, sobre ti, mi amado novio. Deseaba y planeaba que pudiésemos estar juntos para siempre, realmente lo deseaba, lo anhelaba, mi preciado deseo. Entonces… ¿cuándo fue qué mis planes se pudrieron? ¿Fue en el momento que nos conocimos? O… ¿quizás fue en el momento en el que moriste en ese coche con otra mujer?

Si tú juraste que me amabas y que nunca nos separaríamos… ¿por qué estoy tan sola ahora?

Caminó por los pasillos del instituto totalmente sola. La gente me saluda, la gente me habla y sin embargo mi alrededor está cubierto de una fina capa de soledad, una capa tan fina y suave que nadie es capaz a percibirla, ilusos.  

La gente que no sabe, es feliz.
Pero…

¿Qué es la felicidad exactamente? ¿Un sentimiento agradable y efímero que hace que todos sonrían? Posiblemente no lo sea, posiblemente la felicidad sea un invento efímero que crea falsas sensaciones que todos consideran buenas. No sé qué es la felicidad, si alguna vez lo he sabido se me ha olvidado, ya no recuerdo lo que es y cómo se siente.

Mi vida se volvió un caos, tanto como cuando entraste y como cuando saliste. Ya no sé cómo podía vivir sin ti antes de conocerte y no sé cómo pude vivir contigo cuando estabas vivo y me besabas con intensidad. Ya no sé porque te extrañó.

Quiero olvidarte como me olvide de las cosas bonitas que había en mi vida, quiero que desaparezcan tus caricias aun sobre mi cuerpo, olvidarme de cómo sonaba el timbre de tu voz al llamarme o pronunciar mi nombre. Quiero olvidar, olvidarte a ti, a tus sonrisas, a tus golpes en la cara y olvidar todo lo que hacías antes de verme, luego de verme y cuando me veías.

No quiero recordar.

Se acercan varias personas, me rodean e inician una conversación, ellos que no saben pueden sonreír, ellos pueden vivir en su inconsciencia, pueden sentir lo que es realmente las sensaciones buenas, me quitaste el amor y luego me quitaste la felicidad, me olvide de todo, excepto de ti.

No quiero tener presente tus caricias o tus falsas palabras, como me decías que me amabas, no quiero pensar en ello. No quiero tener que llamarte en público bastardo asqueroso y decir que jamás sabré si me engañabas o no. Porque la gente no sabe lo que yo sé, lo que yo sentí al encontrarte allí, en ese lamentable estado, la gente que no sabe es feliz, ignorantes. 

Nunca olvidaré como te encontré, deshecho y sangrando al lado de la persona que más amabas.

Esa persona no era yo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Un día de mierda compensa otro día de mierda

Como siempre me he levantado rota. 

                  He soñado de nuevo la misma mierda, que, ni en sueños me deja vivir en paz. Sufro profundamente una ansiedad que se estiende de forma mortirizante, no tiene cura.

He vivido una y otra vez pensando que estoy bien, que todo va bien, que me iba bien, pero… de un día para otro, me despierto y todo es una mierda, se manifiesta como una oscuridad que me derrota y me azota en unas olas de dolor, un remolino que se hace cada vez más fuerte y duele.

Duele sentirse una y otra vez así, no saber como sobrevivir a este enorme dolor y este enorme sufrimiento que se aloja en tu mente, dejándote apresada de unas emociones que jamás desaparecen, porque, cuando tiras una piedra al mar, esa piedra sigue ahí, y se acumulan, una y otra y otra, hasta que nada es lo mismo, aunque parezca en calma, siguen ahí en el fondo.

Contemplarse al espejo, no ver nada que te guste y saber que estás en verano, que nadie va a quererte con esas estrías, esa enorme barriga. Que nadie sabe lo que estás sintiendo y que, los únicos que te entienden son el cuter y los folios, los escritos que jamás se reponen y quedan ahí, encerrando tu sufrimiento, aun así. 

¿A quién acudes?

Un día de mierda compensa a otro día aun peor, porque todo se queda en mi mente, mientras la sangre discurre por las muñecas, jamás estarás bien del todo, porque vas a vivir con ello encima, con tus errores, tu cuerpo, tu mente, tus ideas y tu soledad.

Porque, no hay nadie en este mundo, que sepa como te duele y como te sientes de asqueada... aunque el fondo seas realmente preciosa. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

Carta

Eres mi única forma de salir de esta oscuridad. Si tomo todo de ti, quizás pueda ser más fuerte, si utilizo todo lo que puedes ofrecerme, quizás y solo quizás pueda vencer y superar todo lo que me hizo…
                Si me quieres… Haré lo que sea para seguir adelante

Releyó una y otra vez su contenido, sin poder procesar bien las palabras. Un nudo de opresión se formaba en su pecho, ella realmente no podía imaginarse como de desesperado podía estar él si había escrito palabras tan dulces y honestas en una carta cuyo remitente era su inicial “A”.

Apretó la carta entre su mano, luego de leerla una vez más, con los ojos aguados en lágrimas de felicidad. Sonrió tontamente. Sus mejillas cálidamente sonrosadas, su corazón latiendo rápido y, justo en frente, él que escribió la carta mirándola ansioso por conocer el veredicto de su regalo.

-       ¿Y bien, chichinasi?

-           Es lo más dulce que he leído en mi vida.

El chico hizo un mohín de molestia, pero más bien tirando al gesto de un niño que se veía reacio a aceptar su parte dulce cuando se suponía que los hombres “tenían que ser rudos”, filosofía que su padre había enseñado en casa un día tras otro.

Entonces ni siquiera podía estar convencido de que fuera un buen regalo, sin embargo, su adorada chica, parecía más que entusiasmada por la carta que había escrito especialmente para ella, si no os lo creéis, queda demostrado en la parte donde ella ni siquiera le gritó por llamarla “chichinasi”, cosa que siempre le estaba diciendo que no le dijese pecho plano de esa forma y menos de ninguna otra.

-          Solo disfrútala bien. ¡Es la última! ¡Me niego a escribir más cosas!

Rió divertida y besó la punta de la nariz de aquel chico, bruto y tosco, que la cautivaba. Ella sería feliz incluso con  un simple beso por su parte. Ella era feliz con él.  

-       Entonces, la próxima vez, no dejes todo para última hora- achinó los ojos al sonreír más ampliamente que lo que había sonreído antes. –Así cuando se acerque mi cumpleaños no enloquecerás por no encontrar nada en el día propio.

El chico bufó molesto y la besó, susurrando un simple “cállate”, que se quedó silenciado por todos aquellos besos que compartieron. Porque si había algo que Ayato tenía claro era que, si Yui permanecía a su lado, sería más fuerte y más feliz, porque ella era su fuerza, su única y gran fuerza

No escuchada


“Pensé que valorarías mi opinión…

Cuando me contaste tus temores y me hablaste de tu problema con tanta honestidad y con tanto dolor, creí que escucharías lo que tenía que decirte. Palabras de aliento que animarían tu corazón, que lo auparían para que pudiese vencer. De verdad creía que me mirarías con ojos atentos y me dejarías acariciarte mientras lindas palabras salen de mis labios.  

                Pensé que me escucharías al consolarte...

Cuando terminaste tu relato, me miraste con esos ojos destacados, estallando con fuerza y destellando en colores que a mí siempre me fascinaron. Mi corazón bombeó la sangre más rápido. Me gustabas tanto que se me olvidaba que ya era demasiado tarde para mí.

Hablé, te dije dulces palabras que trataban de expresar cuanto valoraba yo todo lo que hacías, cuán importante era para mí tu existencia, lo mucho que necesitaba que estuvieras aquí, aun así, te alejaste ruborizado, parecías algo indignado, gritándome un “tú no lo entiendes”. Soltaste mis manos con caricias, te fuiste de allí, me dejaste parada en mi lugar.


                Yo sinceramente pensé que me escucharías”

Mujer Mentira I

Me había acostumbrado a vivir así.

                Tomando con mis manos los sentimientos de los hombres a los que gustaba y a los que no. Jugaba con ellos y los convertía en simples títeres que se dejaban arrastrar por mí siempre que mis ojos se enfocaban en su dicha figura.

A los hombres que no les gustaba, solo era cuestión de seducirlos, caían como moscas al quitarme la ropa, se dejaban arrastrar por sus impulsos primitivos y acababan como locos por mí. A los hombre que sí les gustaba, eso era otra historia, los pisoteaba tras tomar todo lo que juraban ofrecerme si les daba mi amor y atención. Los rompía en trozos muy pequeños antes de que ellos intentasen romperme a mí.

Aprisione estos sentimientos en mi corazón y los hice estallar como simples cristales rotos. Y sin embargo él se quedó a mi lado, el primero al que herí totalmente y con muchísima fuerza, permaneció allí mirándome, viendo como hombres y hombres desfilaban y se arrastraban por mi atención. Él observó en silencio y poco a poco fue rompiéndose.

Le juré amor eterno y sonrió. Sonrió tan tristemente que poco a poco su corazón se rompió. Se quedó allí aún, sufriendo con dichos actos, pero silencio albergo diciendo una y otra vez, yo no te dejaré. Tan puro y honesto era su amor que tristemente su ingenuidad lo aplastó.


Y cuando tomé sus manos entre mis finos y largos dedos, lo destruí de todo hasta que no pudiese recomponer su corazón. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cliché

Dicen que las historias de amor comienzan como los clichés, nada que no esté escrito ha pasado. Quizás la trama de la relación cambie, pero todo comienza igual y quizás terminé igual a lo que se escribe, con sus diferentes finales hermosos y tristes.

                Quizás por eso es que estamos viviendo en un cliché.

Me enamoré de ti, idealizando tu imagen, enamorándome poco a poco de tu trato hacía mí, de tu voz sonando desde mi 
teléfono y tus mensajes estúpidos.


                Me enamoré de ti cuando te reías solo para mí.  

Impostor

Era mentira. 

Cuando miraba atrás y se acordaba  de su aspecto, recordaba a un chico con una estatura baja, de gafas, culo de botella, enormes con el cristal más gordo y grueso que jamás te podrías encontrar. Era dulce y tímido, todo un chico marginado que siempre a todos lados me acompañaba…

Y cuando lo miro ahora, no quedaba nada de ese chico.

Él decía ser mi amigo Damon, pero su aspecto contradecía sus palabras. Era alto, como si hubiese dado el estirón durante esos cuatro años, sin gafas y mostrando sus hermosos ojos verdes, no era Damon, no podía serlo.

Era un impostor.

Damon era hermoso por dentro, él no era bello, solo era un vil impostor, indignante que deshonraba su recuerdo puro. Ya no era ese niño dulzón, había madurado y… dolía profundamente en mi corazón. 

Drabble de los recuerdos


Escribí su nombre en un papel para no olvidarlo nunca jamás al despertar, apretado en mi mano lo deje para cuando despierte. Queriendo recordarle…

Abrió sus ojos para mirarme, lo sujete con fuerza con su mano enorme, me apoyaba a pesar de que estaba aquí… entonces le susurre con firmeza.


-       Puede que mañana no te recuerde…. Pero en mi corazón siempre estarás presente. 

On you


Entre tus espesos labios, 
Yo muero
Entre tus ansiosos besos
Yo desespero. 

Entre tú y yo
No hay distancia,
Entre tú y yo 
Apenas hay una estancia. 

Y me gustas,
Tus ojos mi ruina, mi locura. 
Y me gustas
Tu boca es mi aventura…

Tú…
Mi único mundo
Tú…
Desenfocado mis nudos.

Porque sí,
Eres mi todo
Porque sí,
Porque me encantas de este modo. 

Y cuando me miras,
Mi mundo se vuelve cálido
Y cuando me miras
Mi corazón palpita de alegría…

Y así…
Muriéndome de amor.
Y así… 
Soñé contigo, corazón. 

Mi querido hijo


Eres como un soplo de aire fresco inundando mi caliente cuerpo,
Sin embargo, no creo poder expresarte eso, no creo poder hacerte entender esto.
Eres más que mi luz, mi mundo, eres mi pequeño trozo de cielo,
El simple modo de mirarme me retira el aliento,
Porque te quiero inmensamente, más que nada en este mundo inerme.
Me tienes con escasez de amor propio, ya que todo lo que tengo te lo daré a ti.
Mi dulce y querido hijo, todo lo que tengo te lo daré a ti. 

Dices y mientes

.
..
...

Me gustas, me susurra.
¿Te gusto?, le pregunto.
Me encantas, me afirma.
Y yo sé, que es mentira.

Me quieres, lo dices.
Te quiero, me pides
Lo ignoro, te enfadas.
Me odias por eso me engañas.

Y juegas, lo sabes.
Y con la mirada me fulminas.
Me mientes, ahí asientes.
Me repugnas.
Imbécil.

...
..
.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Rota, rota, está rota.

Ojos marchitos que miran vacíos. Piel sin color, con un tono que destruye hasta tu más firme valor, acabando con tu corazón al observarla.

Ella era tan linda, pero estaba completamente destruida.

Esa sensación al mirarla, ese temor a cortarse al tocarla, ella era la más hermosa, la chica que con sus ojos los corta, sin preocuparte por nadie más, solo centrándote en ella, quien a si misma se provoca histeria.

Está rota, está rota.

Su rostro de muñeca se ha vuelto feo, triste, echo “harapos”, con esa piel y esos ojos que la enfean, con sus tristes pestañas largas y mal arregladas. Sus mejillas están completamente golpeadas.

Está rota, está rota, completamente rota.

Demacrada, en un hogar que lanza llamas heladas. Cargando con el peso de ser la mejor y siendo horriblemente golpeada y sin limitación. Solo sirve como saco, un saco de la frustración.

Solo es el dolor. El dolor de una rota chica.

.Muy rota.


.Está rota.

Siendo presionada, siendo utilizada al antojo de ese ser que la maltrataba. Y llora, llora, por no ser capaz de gritar ayuda.

Y duele y duele.

Porque cada vez que abre los ojos escuece.

Su realidad permanece, no fue un sueño.

Mustia

Guardo en esta caja sin valor, algo que me da la vida y al mismo tiempo me la quita. Pisoteado fue dicho objeto, sin importar ni media mis sentimientos. Fue horriblemente despojado de su caja, además de aplastado. Y yo quedándome sola, con la amargura extendiéndose sola.

Ahí tirada en el barro, con lluvia mojando mis manos, sin dicho objeto me encontraba, con ojos mustios los miraba…

La gente a mi lado pasaba, con los ojos asqueados me observaban, pasando de largo atajaban, dejando mi existencia abandonada.

Mustia y rota. Llorando me encontraba.

Entre las jocosas nubes burlándose, entre el dolor en mi pecho acumulándose, vacía por dentro y por fuera. Empapada de agua que se reía de mi ser marchito. Insignificantemente me llamaba, una voz que apenas recordaba, y sin embargo seguía tirada. En el sucio suelo manchada. Inmóvil y tranquila reposando, sin apenas fuerzas quedarse.

Confusión a mi mente embargando.

Doliendo a mi alma gritando.

                                                        Muerta por dentro,           
                              

Ahora también por fuera. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Sé mía.

Su textura su sabor, su olor, todo era incluso mejor que el plato más sabroso del mundo.

Le gustaban sus hermosos y finos labios, que besaban su cuerpo sin tocar, porque cada vez que ella hablaba lo hacía fantasear, con el sabor de ese exquisito manjar. Sin siquiera haber probado su hermosa boca, ya tocaba el cielo y al jardín del Eden. Pues con sus perlados y brillantes dientes, por su sonrisa singular y su atrevida lengua, nadie podría desear algo más.

Ella tenía lindos ojos, una forma sensual de mirar, de esas a las que ningún mortal podría resistirse, es por eso que le gustaba, porque cuando ella lo miraba, era una diferente forma de mirar. Lo miraba cargada de sentimientos, de amor, con un toque de diversión, con la felicidad intensa y reflejando sus sentimientos hacía él. Quizás le gustaba la transparencia que le daban sus ojos.

Su perlada y pálida piel destacaba, profundamente atrayente al ser tan descomunalmente diferente. Parecía que acababas de salir de la tumba, aun así, te caracterizaban hermosa por tu rostro fino y similar al marfil. Con tus facciones delicadas, como si de una muñeca de porcelana te tratases.

Con tu cuerpo delgado y bastante esbelto, con esas pequeñas curvas y tus pechos pequeños, con tus piernas delgadas y torneadas, una figura de cien, que destaca por delantera y trasera, todos observándote a tu paso, con tu faldita de colegial, con caras de babosos, deseando poseerte, pero nadie puede hacerlo. Tan inalcanzable siendo una flor que se abre cada cien años.

Y definitivamente no vas a ser de ellos.
Vas a ser mía.

Desde un montón de tiempo te observo, sé dónde vives, que te gusta hacer, y que no, también sé que te disgusta y como besas a tu profesor de clases particulares cuando tus padres se van, veo como ese degenerado mayor que tu introduce su asquerosa mano debajo de tu suéter.

Y yo no quiero ver.

Despídete de él.

Ese hombre que solo te quita la inocencia es un obstáculo entre tú y yo. ¿Lo sabes verdad? Solo de mí te quiere alejar, celoso y envidioso de que eres mío. Fíjate en mí, pues mañana no estará y de nuevo a mis brazos correrás.

¿Una vez que él se vaya tú serás solo para mí, verdad?

Estaba claro que tú solo podías mirarme a mí, él te confundió, se aprovechó de que tuve que alejarme… pero tranquila, voy a tenerte de nuevo al lado, puedes estar con calma.

Nadie te tocará.

Entre las sombras me cuelo, acabando con todo sin consuelo, quiero regresar a tu lado pronto, saber que haces en estos momentos, pero tengo hambre y sed de dolor, por lo tanto, debo saciarme antes de perder mi control.
Y cuando llego, lloras, tus ojitos lindos que tanto cautivan tiran pequeñas lagrimillas, sollozando a pleno pulmón, en el colegio viendo como todos te miran diciéndote lo “zorra” que eres por tirarte a un hombre mayor, lo siento cielo, pero, la traición que cometiste hacia mí merecía un castigo. Todos te juzgan con ojos llamándote inmoral, llamando inmoral al hombre con el que ayer te besabas, cometiendo desfachateces en mi cara.

¿A caso no te doy lo que quieres? Puedo mejorar. Te lo prometo.

Tu lloras más, gritando cosas que desgarran mi interior, la gente reuniéndose, todos viendo sangre en el suelo, el cadáver de ese sujeto colgado en aquel perchero. Los profesores, los guardias, todos alertándose, tú cada vez más llorando y recibiendo acoso policial, para simplemente preguntar si alguna vez abusó de ti.

Responde que sí.

Responde que te forzó cuando tú me amabas solo a mí.

Sin embargo lloras, te limitas a llorar, no respondiendo la pregunta que determina cual será tu final.  

Pero con bondad te consolé, abrazándote entre los brazos de esta desesperación. Dame las gracias, amor mío, tan benevolente soy, que te he hecho ese favor, con mi falso apoyo, deseando guardarte en mi armario con las demás, plastificada, siendo mi muñeca perfecta. 

Por favor, por favor, por favor.

Conviértete en mi princesa. 

La séptima en mi colección de hembras. 

Sé mía.

Solo mía.

Si no eres mía, no quiero que seas para nadie más, aceptando mi abrazo, llorando y alimentando tu perdición. Di que me amas. Di que me amas… Di que soy único para ti, que tus ojos solo me ven. Tanto cariño me tienes, tan enamorada estás que te has cegado hasta en tu final.

Te acompañó fuera de este salón, escuchando tus ruegos y tus suplicas de amor, ansioso por oír tu declaración hacia mí, ansioso por escuchar cuanto me quieres y solo a mí. Caminando hacia otro salón, otra habitación de está inmunda escuela que no merece tu linda presencia. Caminamos juntos. Juntos hasta tu final si respondes mal la siguiente cuestión. 

¿Me amas?


Dilo.

Dilo antes de que te mate. 

Tras el libido

Eres aquel que me hace perder la razón.
Porque un buen amor, nace en el corazón y termina sin ser consciente de la razón.

Tortuosamente se ha colado entre mis mantas,  un invasor que no quise en mi cama,  ese hombre con ojos de color tierra que desde tanto tiempo había extrañado, me abrazaba como si fuera su más preciado objeto, tratándome como la princesa de un cuento que para mí, jamás existió.

Peligrosamente se ha acercado, a mi cuerpo y a mi alma. Haciéndome imposible resistirme siquiera a su olor. Porque todo él es una enorme tentación que me incita a desear más de su prohibido libido.

Esos labios gruesos y firmes, sosteniendo los míos, mordiéndolos como si fueran un triste e infeliz bocado. Mientras nos miramos fijamente, devorándonos, con tu boca, con la mía, acaparando  con la tuya, mi lengua, y, haciendo que se intensifique el calor de aquella habitación.

Sus manos paseándose por mi cuerpo y recordando nuestro deseo, nuestro único objetivo en llevar rienda suelta nuestra pasión. Tus ojos enfocándose en cada centímetro que tus manos recorren, para llevarme a otra dimensión. Con mis cinco sentidos alerta de por dónde avanzan tus traviesas y pícaras manos, donde se posan tus labios y donde recaen las caricias.


¿Vamos a disfrutar de este hermoso éxtasis de placer manchado de prohibiciones religiosas?


Me he preguntado tantas veces si nací exclusivamente para amarte, pues nuestros cuerpos encajan mejor que cualquier otro, que cualquiera que lo intente, sé que te gusta que te haga, se por donde tengo que comenzar, vamos a llevar a cabo esta inmoralidad católica, vamos a pecar fuera de matrimonio.

Disfrutando seriamente de la impureza que sale por nuestros poros, no te dejaré escapar sin chuparte hasta que tus fuerzas y pensamientos se agoten, hasta que te remate, hasta que te acabe, de esta cama, créeme, no sales.

Y cuando menos me lo espero, entre nuestras despojadas ropas entre las sabanas arrugadas, entre nuestros sudorosos cuerpos chocando, la química que ambos experimentamos se convierte en un hermoso placer de chocolate consumado. Una vez que nuestras manos comenten el pecado, y nuestros cuerpos asirse mutuamente aceptando cada muestra deseosa y suculenta, el libido aparece, deslizándose entre nuestras desnudas y cálidas pieles.

Hace tanto tiempo que te había deseado,
Que ya no sé si esto es un sueño o es real.

Pues nada más despertar, en mi cama vacía amanecer, de tu sudoroso y suculento cuerpo no había encuentro.
No estabas aquí.

¿Eres tal vez un sueño?  

miércoles, 14 de octubre de 2015

Borrar

Puedes eliminarme.
Puedes borrarme.
Si quisieses podrías matarme.

Prueba y aniquila,
Aquí es donde yace la condena
de una hermosa flor marchita.

¿Quieres matarme?
Prueba a torturarme.
Hoy donde no encuentra un lugar,
mañana no encontrará consuelo que la revivirá.

¿Quieres acabarme?
Prueba a dispararme.
Porque si realmente de tu vida quieres quitarme
Para ello debes matarme.

Con tus recuerdos de mí,
Con nuestras risas ahí.
No puedes del todo sacarme.

Yo estoy ahí,
A ver, ¿realmente podrías borrarme?
Prueba suerte.
Porque, lo sabes, no puedes acabarme.

De tu memoria no desaparece
Pues lo sabes.
Yo estoy presente en tu mente.

Si realmente quieres matarme,
De tu mente, puedes eliminarme.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Debería.

Debería rendirme.

Decir que no, no torturarme el corazón, debería decirme a mí misma que paré de sentir, que estos sentimientos que invaden mi corazón dejen de controlar mis emociones. Debería cerrar mis ojos, pensar en otros, no pensar en ti, que invades mi mente hasta en sueños.

Debería pensar solo en mi misma, no solo en ti.

Cada vez mis sentidos se nublan más, sueño contigo y sonrió al leer y escuchar tu nombre, tenga que ver o no contigo tú siempre te las arreglas para encerrarte en mi mente y guardarte en mi corazón.

Incluso en mis pesadillas eres el héroe que viene a salvarme de la oscuridad, incluso en los bellos sueños eres el que los hace sueños. Sin hacerte querer, llegaste a conseguir que solo seas tú el que me importe a mí y a mi corazón.

Y es por eso que debería parar.

Debería parar de quererte.

Debería dejar de pensarte, de extrañarte cuando jamás has estado a mi lado, que todas estas sensaciones cesen, pues, mi sonrisa de idiota, mis manos temblando y mis mejillas ruborizándose solo hacen que me acelere, que mi cuerpo se desespere. Por ti. Por tu atención. Por solo un roce de tu piel, porque te rías para mí y para refugiarme en una de tus sudaderas y en tus enormes brazos.

Porque sin darme cuenta, mi anhelo más esperado era que cogieses mi mano, que me abrazases y me besases, que solo tus ojos me mirasen.

Porque eso es lo que hago yo, desearte, desear que tus ojos me invadan, tanto como los míos lo hacen contigo.

Y por eso debería dejarlo.

Debería dejar de anhelarte.

Porque no hay forma de que tú a mí me ames. No hay forma de que sientas lo que siento yo. Y así solo me torturas el corazón, haciendo que se desespere mi alma y haciendo que pierda el control, porque cuando tú me hablas y cuando suena tu voz, mi mundo tiembla de dolor.

Lo único que llevo deseando desde hace tiempo es tu atención, y por tu parte, jamás me has mirado como yo lo había deseado. Y es por eso que duele.

Duele y me hace quererte de una forma que jamás he querido quererte. Porque el amor es un invento del corazón y aquí estoy yo, sintiéndolo con demasiada devoción. Y es por eso que yo no debería seguir.

No debería seguir mirándote así.

Con mis ojos ansiosos de amor, deseando que algún día me mires como te miro yo. Porque tú jamás me has visto, incluso sin que yo te lo haya dicho.

Incluso cuando sigo esperando, me lamento por no habértelo comentado, porque tú jamás lo has escuchado. Tú jamás has sabido, cuanto yo te amo. Cuanto te he deseado, y con tus labios aun resonando en mi alma, te he estado esperando.

Aun así, no debería continuar.

No debería continuar amándote así.

Pero imposiblemente e irremediablemente, me enamoré de ti.

Y aunque debería rendirme y dejar mis sentimientos que poco a poco me matan de amor, aunque debería dejar de quererte un poco más que ayer…

Debo seguir.

Quiero seguir amándote.


Debo seguir amándote. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Define "Buena Persona"

¿Qué es lo que se siente siendo bueno? 

Cientos de veces he  oído eso de “en el fondo es buena persona”.

¿En el fondo lo soy?

No me hagas reír, perra.

Si supieras cuantas veces he planeado tu asesinato no me considerarías buena, si te hiciese tanta gracia oir a la gente sufrir como me la hace a mí, entonces podrías decir que soy quizás, un poco más buena que tú. Si me conocieses, podrías decir la verdad. Porque en este podrido y devastado mundo, solo hay maldad.

Aquí, donde tú crees que soy la santa del cielo, yo planeo deshacerme del resto. Mientras tu sonríes hacia mí con esa sonrisa de idiota conformista, cuando tomas mi mano y me intentas enseñar lo bueno de vivir iluminándose tus ojos al ver que te sigo, confiando en mí, sin saber la realidad, que apuñalo tus esperanzas desde dentro, sin que te des cuenta, engañándote y jugando contigo.

Y es que, me repudias.

Me das asco.

Confiando ciegamente en mí y depositando tus esperanzas en que cambiaré. Dándome todo tu amor, tú cariño, abriendo tus brazos y acogiéndome en ti como si fuese especial y la octava maravilla del mundo, besándome a escondidas y dándome tus profundos sentimientos en caricias y miradas tan dulces que me provocan arcadas. Siendo tú tan genial, “tan cool”.  

Miles de personas mirándonos al andar, tus manos enormes enlazándose a las mías, negro y blanco, tan distintos que ni yo encuentro sentido a que te aferres a mí de modo tan ciego.

>>¿Qué haces tú, ser bueno, abrazando al mismo demonio?
Me gustan las chicas malas, ¿quizás?<<

Las voces de todos intentando separarte de mí, haciendo que coja más asco a tu cara y a tu gente. Miles de chicas quitándose hasta la piel para que las mires, y yo, pensando en que tú eres el mayor idiota de la historia y en el asco que me das. ¿Por qué coges mi mano con tanta afinidad?

>>¿Por qué conoces tan bien la unión de nuestras almas?
Porque encajan. De una forma tan profunda, que se atan, atadas para que jamás las separen. Creo…<<

Y cuando me miras así, después de hablar con esa voz de enamorado, me gustas tanto, que no entiendo porque el blanco decidió escoger al color negro oscuro y sombrío que representa la oscuridad. ¿Por qué luz y oscuridad chocando de esta forma tan contaminada?

>>¿Por qué estás conmigo, idiota?
Me gustas. Eres buena persona.

Define buena persona.
Tú, que bajo tus fachas de, soy la peor y soy vuestra enemiga mortal, me miras como nadie lo ha hecho, y, aunque a veces eres insoportable, mezquina, cruel, idiotamente mentirosa y manipuladora, eres la persona que hace que mi corazón se aceleré. Eres la buena persona que cazó la luz, entre toda está oscuridad.<<

Púdrete.
Repúdiate.
Desaparece.

Pero antes de irte, bésame. Y hazme creer que soy la buena persona a la que elegiste. Haz que sienta lo que nunca he sentido. Y después desaparece.

>>Porque si no lo haces tú, si no desapareces, te haré desaparecer yo.
Sí, sí, pero primero sigamos, que oscuridad y luz a otro mundo deben contaminar.<<

Y quizás, solo sería buena persona a su lado…