Se acumulaban las presiones. Una decisión, dos personas que le gustaban.
Y aun así los consejos que le daban no eran precisamente buenos.
Habían dicho cantidad de cosas, como por ejemplo que estuviese que con los dos, que eligiese uno, o que los mandase a todos a la mierda. Se había planteado hacerlo, pero entonces ambos le hablaron. No sabía que hacer estaba en shock, el corazón parecia querer salirse de su pecho, sentia como todo se revolvía.
La persona que amaba pero que no correspondía a sus sentimientos siendo un autentico cabron cuando no estaban juntos o el chico mas mono y cariñoso que hablaba siempre con ella, que le gustaba pero con la duda de no saber que siente.
El cumulo de dudas la acosaba, ni uno ni otro. Al fin y al cabo ella estaba sola, ¿no?
Pero... de todas formas, ¿que iba ha hacer cuando tuviera que encararlos?
Oculto su cabeza entre sus piernas y comenzo a llorar, demasiadas presiones, demasiadas dudas y ella, demasiado imbecil.
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