-¿Cómo te sientes?
-Bien. Mejor que ayer.
-¿A qué se debe?
-A que por una vez tengo ilusión por algo que no sea una yo delgada.
Y sonrió como nunca había hecho en aquella clínica. Quizás lo que necesitaba era que alguien le abriera los ojos poco a poco y no una persona que la contradiciese para ayudarla cuando ella no la creía.
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